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El coronavirus como una oportunidad de cambio

“Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren” (51.-Sura de “Los que levantan un torbellino”: 56)

Sin lugar a dudas vivimos una época de gran confusión y, aunque el punto álgido de tal confusión la estemos viviendo en estos días con esta extraña situación social, a nadie se le escapa que recogemos gran parte de lo que hemos sembrado.

El estado de confinamiento al que está siendo sometido la mayor parte de la sociedad, mas allá de lo cuestionable de la medida, nos está poniendo en la disyuntiva de cómo afrontar tal situación.

Todo análisis o dato técnico al respecto de lo que supone o deja de suponer este virus y las terribles medidas adoptadas está de mas, pero sí es el momento de que cada uno hagamos una reflexión sobre nuestra situación en la existencia y la forma en que afrontamos las dificultades. Para ello, el Din del Islam nos ha dotado de sabias herramientas con las que afrontar esta situación.

Lo primero que debemos hacer es actuar con moderación. Allah convirtió a los musulmanes en una nación moderada en todo:

 “De este modo hemos hecho de vosotros una comunidad de en medio, para que dierais testimonio de los hombres y para que el Mensajero lo diera de vosotros” (2.-Sura de la Vaca: 143).

La moderación es moderación en todos los asuntos de la vida, así que no exageres en los asuntos y los aumentes de magnitud, y tampoco disminuyas su importancia hasta ignorarlas. No exageres lo pequeño y no ignores lo importante. Y esto mismo es lo que nos dijo Allah respecto a la oración:

“Y no subas la voz en tu oración ni la silencies, sino que busca un camino intermedio” (17.-Sura del Viaje Nocturno: 110).

La naturaleza del ser humano cuando le llega alguna adversidad es la angustia y le entra pánico de forma que se paraliza su intelecto y su espíritu se llena de dudas.

“Es cierto que el hombre fue creado de insatisfacción. Cuando el daño le afecta está angustiado pero cuando le toca el bien se niega a dar; salvo los que rezan. Aquellos que son constantes en su Salat” (70.-Sura “Los Grados de Elevación”: 19-23).

Por otro lado, otro aspecto significativo del creyente es actuar con responsabilidad evitando la difusión del miedo y preocupación, pues es una característica de los hipócritas. Los hipócritas de la era del Profeta, si veían un peligro, lo propagaban entre la gente y sembraban el miedo:

“Y cuando les llega algún rumor que puede afectar a la seguridad o infundir miedo, lo propagan” (4.- Sura de las Mujeres: 83).

Y en esta misma sura Allah nos indica el tratamiento.

“Si lo remitieran al Mensajero o a los que entre ellos tienen autoridad” (4.- Sura de las Mujeres: 83).

Indicando que debían remitirlo al Mensajero y a quienes tienen autoridad y conocimiento, que son quienes pueden investigar la información y comprender su magnitud, y sabrían qué hacer.

Como musulmanes tenemos que saber que el pánico y la preocupación excesiva es un miedo propio del ser humano, por lo que nos dijo Allah:

“Y no os matéis a vosotros mismos pues Allah es siempre Compasivo con vosotros” (4.-Sura de las Mujeres: 29).

Lo que hay que hacer es difundir la racionalidad, la tranquilidad y las buenas noticias entre las personas, ya que ser optimistas trae optimismo y positivismo, y no transmitir pánico y preocupación, pues dijo Allah en un dicho:

“Yo estoy donde crea mi siervo, si piensa en bien, ahí estaré y si piensa en mal, en mal» (Tabarani)

Cada referencia que emana de nuestro Din en boca de los hombres de conocimiento nos llama al equilibrio, comportamiento con responsabilidad y, por supuesto, confianza en Allah.

Hemos hecho un breve esbozo de la correcta actitud que debemos tener ante la actual situación con especial atención a la responsabilidad, a afrontar los miedos y a la paciencia.

Ibn Sina (980-1037), médico y filósofo persa, y padre de la medicina moderna, escribió:

«La imaginación es la mitad de la enfermedad;
La tranquilidad es la mitad del remedio;
Y la paciencia es el comienzo de la cura».

Los tres pilares esenciales sobre los que el creyente asienta su existencia son, la creencia en el Decreto, no tener miedo a la provisión y protegerse y no propagar las habladurías. Es inevitable que la falta de libertad es una llamada a volvernos a Allah y a actuar según sus designios.

El sentimiento de comunidad es de vital importancia y ha sido en los momentos mas difíciles de la historia donde la comunidad se ha fortalecido. Debemos aprovechar esta situación para reflexionar sobre nuestra actitud como comunidad, intentando evitar las imposiciones basadas en nuestros puntos de vista y aunar los esfuerzos en aras del bien común y de un liderazgo firme.

El modelo de sociedad que conocíamos hasta ahora se desmorona. El sistema que se estableció a partir del siglo XVIII con un sistema económico basado en el sistema bancario y en la legalización de la usura ha colapsado.

No es el momento de menospreciar la presencia del virus, ni de poner en duda las medidas de confinamiento por mucho que algunos dudemos de ellas y de las cuales se podría decir mucho tanto desde un punto de vista psicológico como legal. Debemos seguir las indicaciones de las autoridades y debemos actuar con total responsabilidad. Tampoco debemos centrar nuestra energía en difundir la idea de una conspiración con intereses ocultos.

Sin embargo, parece evidente que lo único significativo de este virus es su grado de contagio, ya que, ni en el número de afectados ni en los muertos que produce se asemeja por el momento a cualquier otra enfermedad que habitualmente lidiamos con ella como es el caso de la gripe común. Por tanto, mas allá de las cuestiones técnicas de la pandemia, las consecuencias económicas derivadas de tal situación están totalmente alejadas de la proporcionalidad que se prevé. Como un ejemplo de lo que estamos diciendo la bolsa ha tenido unas bajadas solo equiparables a las producidas en la segunda guerra mundial.

La deuda que los países han asumido a lo largo de los años se van a disparar de forma exponencial, de manera que, ni siquiera, se podrá hacer frente a los intereses de dicha deuda, ya no digo lo que significa empezar a devolver el capital. La crisis que vivimos en el año 2008 centrada en el negocio inmobiliario produjo una burbuja hipotecaria que llevo a una restructuración del sistema bancario con aportaciones de capital por millones en el proceso de rescate de los bancos.

La actual situación económica es mucho mas grave que la de aquel momento ya que hemos seguido imprimiendo capital de forma compulsiva olvidándonos del respaldo necesario de riqueza real que soporta tal emisión de deuda.

Es el momento de que prevalezca la coherencia, es el momento de que el conocimiento primigenio del ser humano sea la base de las decisiones. Es el momento del Din del Islam provocando una gestión de la producción justa y equilibrada, un desarrollo del comercio en términos de justicia social y transacciones que protejan a todo el mundo. Es el momento de poner en valor las profesiones manuales y la defensa del maestro y el aprendiz en el desarrollo de los gremios.

Los sistemas financieros, siempre a la vanguardia de lo que va a pasar, hace varios años que se han dedicado a la adquisición de depósitos de oro en una estrategia clara de lo que supone una devaluación de las monedas y que llegará a la disolución del patrón dólar como medida de control económico global.

Debemos prepararnos para un nuevo orden económico. Debemos prepararnos para asumir un nuevo modelo de funcionamiento global. La Umma del islam esta llamada a liderar, desde el conocimiento primigenio que Allah nos reveló en el Corán y bajo la sunna de nuestro amado profeta Muhammad, s. w. a. s, este nuevo modelo que Allah, en Su Infinita Misericordia, nos ofrece como una oportunidad mas para salvar al ser humano y establecer una sociedad equilibrada y justa.

Dice Allah, subhanawatallah, en Su Noble Libro: “Alejaré de Mis signos a quienes se llenan de soberbia en la Tierra sin razón; ésos que aunque vean todo tipo de signos, no creen en ellos y aunque vean el camino de la guía recta no lo toman como camino, pero que si, en cambio, ven el camino de la perdición, lo toman como camino. Esto es porque han negado la vedad de Nuestros signos y son indiferentes a ellos” (7.-Sura Al ´Araf:146)

Hajj Malik A. Ruiz
Presidente
Fundación Cultural Mezquita de Barcelona