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¿Y ahora qué?

Han sido impresionantes la imágenes del salat por los difuntos celebrado en Nueva Zelanda. La quietud, el sosiego y el orden con el que se ha desarrollado este acto da muestra de la madurez y del alto grado de conocimiento de la comunidad musulmana en este país. Las historias sobre los que se salvaron por muy poco, sobre los que intentaron impedir el ataque o sobre el recibimiento que el atacante recibe en la mezquita con el saludo de paz de los musulmanes nos conmueve sobremanera.

Sin duda las muestras de dolor, pésame y consternación se han sucedido de forma significativa entre las sociedad civil, especialmente entre individuos anónimos, que de una forma espontanea han expresado su pésame en un sentimiento limpio y auténtico.

Debemos congratularnos y tener la esperanza de que así es la condición humana y por tanto así es la dinámica de la convivencia y la aceptación de los demás. Es necesario pensar que los buenos modales, la coherencia en el comportamiento y el sentimiento de bondad es lo que nos hace prevalecer sobre la creencia. No en vano Allah nos ha hecho califas Suyos en la tierra.

Sin embargo y como, desgraciadamente era de esperar, la noticia del atentado ha pasado en pocas horas a ser una noticia de bajo perfil que prácticamente ha desaparecido en los periódicos digitales y que ha salido de la cabecera de los informativos de los telediarios.

Ayer sábado, cuando habían pasado escasas veinticuatro horas de esta matanza trasmitida online, las noticias de portada eran: una manifestación por el independentismo, que ya ni sabemos las que hemos sufrido en los últimos largos meses o años, las protestas en Paris de los chalecos amarillos, que llevan con esta dinámica de movilización dos meses, una masiva protesta en la misma capital francesa sobre el medioambiente en una jornada lúdico-festivo y el Brexit, que no sé exactamente a quien le interesa, pero os aseguro que a la gente de a pie le da exactamente lo mismo.

Pequeñas concentraciones improvisadas, pequeños grupitos de gente expresando su consternación son los que nos ha mostrado la noticia sobre el atentado. No ha existido ni una gran movilización, ni declaraciones de los políticos de medio mundo que no se hayan limitado a las declaraciones de manual, ni lazos negros en señal de luto. Y vaya por delante que no soy amigo de velas, flores o lazos en nuestras expresiones como musulmanes. Pero, qué diferente reacción con los atentados de ese ese llamado “terrorismo islámico”, con horas de emisiones y un análisis exhaustivo del hecho en cuestión.

Lo cierto es que era de esperar y a esta ausencia de muestras  sinceras de pésame de nuestros lideres mundiales debemos añadir los que han usado el momento para denunciar una política nefasta de inmigración, e incluso han llegado a justificar el suceso como una contraprestación por los atentado que en nombre de los musulmanes han ocurrido en los últimos años. Me refiero al senado neozelandés cuyo nombre no merece la pena ni mencionarlo.

No cabe duda de que el senador en cuestión debe ser cesado de forma inminente, debería ser procesado y no debería ejercer jamás en la vida ningún cargo público. Pero quizá este escrito no es un pensamiento asilado de un individuo detestable, quizá no es solo el pensamiento personal, sino que quizá es el pensamiento de un grupo de gente que calla y espera cómo se desarrollan los acontecimientos futuros. Puede que la ciudad de Christchurch haya sido un laboratorio de pruebas donde analizar un ataque devastador contra los musulmanes.

El atacante se define como supremacista blanco, seguidor de Donald Trump y en sus fusiles lleva escritos los nombres de individuos que se han señalado por asesinar en nombre de la raza blanca. 

Mi pregunta es si hay mucha gente pensando en estos mismos términos y esperando con deseo que eventos como estos se sucedan de forma continuada. Sea como sea, como musulmanes no debemos perder nuestra quibla y tener la certeza de que todo ocurre con el permiso de Allah y que sólo a Él debemos rendir cuentas.

“¡Vosotros que creéis! Sed firmes cumplidores por Allah, dando testimonio con equidad. Y que el odio que podáis sentir por unos, no os lleve al extremo de no ser justos. ¡Sed justos! Eso se acerca más al temor (de Allah). Y temed a Allah, es cierto que Él conoce perfectamente lo que hacéis” (Sura de la Mesa Servida, 5-8).

Malik A. Ruiz
Presidente